Horario de sueño
Reserva con antelación el tiempo para el sueño principal después del turno e intenta que sea siempre el mismo. Si el sueño principal no te basta, consulta con tu médico si es adecuado un descanso corto antes de ir a trabajar.
Guía independiente sobre ritmos biológicos, luz y sueño. No hacemos diagnósticos ni sustituimos al médico; no tenemos relación con el sitio que antes ocupaba este dominio. Si hay peligro para la vida, llama al 112 (o el número de emergencias de tu país).
Enfoques
A veces la propia vida pone al reloj interno en apuros: turnos de noche, un viaje a medio mundo de distancia, un invierno sin sol o un verano sin noche. En esta sección describimos enfoques generales sobre horarios, luz y oscuridad en esas circunstancias, y te contamos a quién acudir si no consigues arreglártelas por tu cuenta y cómo preparar la consulta.
No puedes anular el turno de noche ni la oscuridad del invierno. Pero sí puedes decidir en qué momentos de tu día habrá luz y en cuáles, oscuridad y sueño.
Cómo está organizada esta sección: describimos principios generales para planificar el sueño y la luz, sin referirnos a centros, dispositivos ni productos concretos. No elaboramos pautas individuales ni recomendamos tratamientos: esas decisiones las toma el médico.
En los turnos de noche y rotativos se le pide al cuerpo que esté despierto justo cuando el reloj interno lo prepara para dormir.
Reserva con antelación el tiempo para el sueño principal después del turno e intenta que sea siempre el mismo. Si el sueño principal no te basta, consulta con tu médico si es adecuado un descanso corto antes de ir a trabajar.
Al comienzo del turno de noche ayuda un puesto de trabajo bien iluminado. Por la mañana, al volver a casa, procura exponerte menos a la luz intensa para que te cueste menos dormirte.
Cortinas opacas, un antifaz para dormir, silencio y una habitación fresca ayudan a dormir de día. Pide a quienes viven contigo que no te despierten salvo que sea imprescindible.
Si después del turno notas que te estás quedando dormido, no conduzcas. Una somnolencia intensa y frecuente es motivo para hablar de tu horario con el médico.
Después de un viaje largo, el reloj interno sigue funcionando un tiempo con la hora de casa.
El día local empieza antes de lo que el cuerpo está acostumbrado, y a muchas personas este ajuste les cuesta más. Ayudan la luz de la mañana en el lugar de destino y adelantar poco a poco la hora de acostarte.
La noche local llega más tarde de lo habitual. Normalmente cuesta menos aguantar hasta la hora local de acostarse si pasas la segunda mitad del día con luz y en movimiento.
Intenta adoptar enseguida el horario local: comer y dormir cuando lo hacen los demás y salir a la calle durante el día. Si tienes alguna enfermedad crónica, conviene hablar del horario con tu médico antes del viaje.
Más allá del círculo polar hay épocas en las que el sol no sale y épocas en las que no se pone.
Por la mañana enciende una luz intensa en casa, sal a la calle en las horas de penumbra del mediodía y mantén una hora fija para levantarte. Si el bajón de ánimo persiste, es motivo para acudir al médico.
Las cortinas opacas y un antifaz ayudan a que el dormitorio siga a oscuras cuando fuera hay luz las 24 horas. Por la noche es mejor no quedarse hasta tarde bajo el sol intenso.
Levantarte siempre a la misma hora, moverte de día y tener noches tranquilas es especialmente importante donde la naturaleza no indica cuándo es de día y cuándo de noche.
Puedes empezar a hablar de tu sueño con el médico al que vas habitualmente.
El médico de tu centro de salud, por el que se suele empezar. Te preguntará por tu horario y cómo te encuentras, comprobará si hay otras causas del cansancio y, si hace falta, te derivará.
Se deriva a este especialista cuando el médico de cabecera considera necesario estudiar con más detalle los trastornos del sueño y la vigilia.
Al médico que se dedica específicamente al sueño se le llama especialista en medicina del sueño. Dónde y cómo acceder a él es mejor consultarlo con tu médico de cabecera.
Hablar de tu sueño resulta más útil cuando llevas no solo impresiones, sino también anotaciones.
Anota cada día cuándo te acostaste, cuándo crees que te dormiste, si te despertaste por la noche, cuándo te levantaste y cómo te encontraste durante el día. Las notas de varias semanas muestran la situación con más claridad que cualquier recuerdo.
Habla de tus turnos, tus viajes y el tiempo que pasas con pantallas por la noche. Al médico le importa saber en qué condiciones duermes.
Dile al médico todos los productos y suplementos que usas, aunque te parezcan inofensivos.
Mapa de temas: cómo funciona el reloj interno, la luz a lo largo del día, el cronotipo, los turnos, los vuelos largos y las latitudes del norte; y el catálogo.
Preguntas sobre el sueño, los turnos, la somnolencia diurna y los suplementos que conviene plantear a tu médico.
Conceptos sobre ritmos biológicos explicados con sencillez: del ritmo circadiano y el cronotipo al diario de sueño y el día polar.
Hábitos diarios para un ritmo estable: levantarte siempre a la misma hora, luz por la mañana, movimiento, noches tranquilas y visitar al médico a tiempo.
La guía se basa en el comunicado del Comité Nobel sobre el premio de 2017, en las recomendaciones sobre la duración del sueño en adultos y en las recomendaciones de la OMS sobre actividad física, tal como estaban disponibles cuando se prepararon los textos. El conocimiento científico sobre los ritmos del sueño se va precisando, así que lo mejor es comentar cualquier duda sobre tu propio estado de salud con tu médico.